Por Alejandro Vilafranca
Siempre he pensado que la crítica literaria es una disciplina de elevadísima exigencia, reservada a especialistas o a escritores que estén en posesión de recursos intelectuales sobresalientes. La gran crítica de libros de los dos siglos precedentes figura por derecho propio en la historia del pensamiento occidental, y críticos como Sainte-Beuve o Ernst Robert Curtius ejercieron una influencia que excedió con mucho del ámbito literario estricto… (Artículo completo aquí).