Estilos

Por Ricky Mango

La afición a los libros, como el paladar, se sofistica con la práctica. Es como todo. Al principio, todos los chinos nos parecen iguales (como nosotros a ellos), pero después, con el trato, uno aprende a discernir matices, ademanes, manías, rasgos de carácter y, finalmente, hasta el pueblo de procedencia. Por supuesto, quien dice libros puede decir también cuadros, catedrales, representaciones teatrales o melodías. La otra cara de la moneda: no es posible volver atrás. Cuando uno ha llegado al punto de emocionarse con la Novena Sinfonía o con las arias de Ich habe genug, los éxitos de David Bisbal le parecerán indistinguibles de las obras de demolición de un edificio, taladradoras incluidas… (Artículo completo aquí).

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