Deducir, construir

Por Ricky Mango

Un fractal natural: flor de brécol.
Fotografía: Jon Sullivan

Aunque el primer modelo conocido de automóvil -un juguetito de 65 cm de largo- fue construido en 1672 por un jesuita flamenco para regalárselo al emperador de China, la fabricación de automóviles con carrocería, tal como hoy los conocemos, no comenzó hasta la invención de las técnicas de laminación de acero, a principios del siglo XX. Desde entonces, los diseños más o menos elegantes, prácticos o extravagantes no han dejado de sucederse, y no parece previsible que el proceso se detenga algún día. El ser humano, por lo visto, siempre se deja tentar por el brillo de los abalorios de la tecnología.

Probablemente no hay ya ningún museo con cabida suficiente para albergar todos los modelos de automóvil diseñados a lo largo de la historia pero, aunque alguien reuniera todos los diseños jamás dibujados en un gigantesco catálogo, el contenido de ese catálogo sólo reflejaría una parte ínfima de la realidad. Porque, en el mundo real, las carrocerías se abollan y, desde la cadena de montaje hasta la chatarrería, la silueta de un mismo modelo puede variar de infinitas maneras… (Artículo completo aquí).

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Archivado bajo Física, Filosofía

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