Terrorismo sanitario

Por Ricky Mango

Me invitaron hace algunas semanas a una comida multitudinaria. Los comensales eran casi todos gente de pueblo, y yo me resistí durante bastante tiempo a aceptar la invitación hasta que finalmente, ante la cariñosa insistencia de mis invitantes, tuve que ceder. Si me resistí en un principio no fue por prejuicio alguno contra la gente de pueblo -que, en muchos aspectos, prefiero a la de ciudad- sino porque tiempo atrás viví en un pueblo, y tenía ya una idea preconcebida de lo que me esperaba: una comilona pantagruélica con raudales de vino, café y licor, con el consiguiente tumulto hasta muy avanzada la tarde… (Artículo completo aquí).

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Archivado bajo Antropología, Ética, Europa, Individuo y sociedad

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